jueves, 19 de marzo de 2026

La Policía Infiltrada En ETA Durante 7 AÑOS

Elena Tejada La Rioja ) es una agente de policía infiltrada con el apodo de Aranzazu Berradre Marín, que forma parte de la Policía Nacional española desde 1989. Su infiltración en el movimiento abertzale se inició en septiembre de 1992 cuando tenía 22 años  titiriteros y trabajadora de una discoteca, tapadera con la que consiguió entrar en movimientos populares de Donostia. Posteriormente, pasó por la herriko taberna de Herri Batasuna en la parte antigua de la ciudad donde entró en torno a Jarrai. Consiguió entrar en ETA presentándose como militante del Movimiento de Objeción de Conciencia de Logroño. - Fuente Wikipedia

A lo largo de su infiltración de seis años en el comando Donostia de ETA entonces liderado por Sergio Polo Escobés y Kepa Etxebarria Sagarzazu, propició su caída y desarticulación, a la vez que también se movió por entornos del movimiento antisistema y antimilitar. Fue la única mujer que convivió con el comando y llegó a aprender euskera para mejorar su coartada. No consta que participara en la comisión de ninguna de las acciones ni atentados de ETA en aquellos años.

Una de sus acciones más destacadas fue conseguir que el comando donostiarra entrase en su piso de la calle Urbieta, la cual habían instalado micrófonos, y que fue una fuente ideal para ser escuchados a pocos metros por agentes de la policía. 

Elena tuvo varias viviendas más en el paseo de Zubiaurre, en Marbil y en el cauce del Igeldo. Fue descubierta, según la revista Ardi Beltza, cuando a partir del testimonio de un hombre riojano que conocía al agente de policía, comprobó la placa de su vehículo Hyundai accidentado para conseguir el nombre real del agente de policía. 

Ese año 2000 fue la primera vez que un medio de comunicación revelaba la existencia de un topo dentro de ETA. Tras ser descubierta, Elena Tejada fue trasladada a Ceuta, Melilla, Pamplona y también a Barcelona, ​​con el último destino conocido en Andorra.

El 11 de octubre de 2024 se estrenó la película La infiltrada basada en la infiltración de Elena Tejada y en la que el comisario Fernando Sainz Merino alias «El inhumano» participó en la creación del guión. 

El 14 de octubre de 2024 se publicó la novela La piel de los tártaros de Belén Rodríguez Patiño, basada también en la infiltración. 

Infiltración

Su carrera profesional comenzó cuando estudiaba en la academia de Policía de Ávila y el comisario Fernando Sainz Merinoalias «El inhumano», se fijó en ella por su habilidad de soportar trabajos «psicológicamente más resistentes». Elena rompió todos los vínculos con su entorno  e inició entonces su misión de infiltración adentrándose en movimientos sociales y creando unos antecedentes que le sirvieran para convencer al entorno de ETA. 

El comisario Fernando Sainz Merino era conocido por casos de tortura tanto en Cataluña como en el País Vasco. En 1980 tres independentistas del Ejército Popular Catalán lo denunciaron por torturas en la Jefatura de Via Laietana junto con otros cuatro agentes, aunque el juicio nunca llegó a producirse. 

Además, Sainz Merino, a inicios de la década de 1990 fue destinado a dirigir la Policía española en Guipúzcoa, y desde allí compartiría tareas represivas con el general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo , que entonces estaba al frente de la Comandancia de In Grupos Antiterroristas de Liberación y que sería condenado por el secuestro, tortura y asesinato de los jóvenes José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala.

Elena Tejada no aceptó ningún trabajo inicial y se trasladó a San Sebastián aceptando trabajos en carnicerías o cuidadora de niños de los amigos aberzales que iba haciendo. Sería estando en uno de los negocios de un aberzale que un captador de la organización de ETA se le acercó para darle las primeras instrucciones de estar en un sitio ya una hora concreta en la playa de La Concha.  

En 1997, uno de los camareros del herriko taberna le entregó una nota escrita por José Javier Arizcuren Ruiz, jefe militar de ETA, lo que significaba que ya había sido captada. Las citas posteriores se fueron repitiendo hasta que en una de ellas apareció Kepa Etxebarria como miembro del comando Donosti. 

El comisario Fernando Sainz «El inhumano» encargó hasta 12 policías, a los que llamó a los Doce Apóstoles, que se situaran frente a la casa donde vivía Elena Tejada con Kepa Etxebarria y Polo Escobés, que después sería jefe del comando. Además, la operación policial contaba con un grupo de seis agentes de los GEO que podían entrar rápidamente si sucedía cualquier imprevisto. 

La integración de Elena con el entorno aberzale era tal que los propios agentes de los GEO dudaron de su fiabilidad. Además, los agentes de policía tuvieron que escuchar discusiones entre los miembros de ETA, ya que Sergio Escobés, uno de los miembros más incontrolables,  quería abusar y ejercer el « derecho de muslo» con Elena y Etxebarria se lo impedía. 

Gracias a la información facilitada por el agente infiltrada se pudieron descubrir preparaciones de atentados contra un juez, un dirigente del PP, también del PSOE, contra algunos militares del cuartel de Loyola y también recibieron información de cómo la tregua de ETA pactada con el entonces gobierno de José María Aznar era una trampa.

La detención de José Javier Arizkuren Ruiz (Kantauri), miembro de la dirección de la banda en Francia, hizo que Polo Escobés y Kepa Etxebarria quisieran huir a Francia. Ambos terminaron detenidos el 10 de marzo de 1999, cuando se disponían a pasar a Francia. Kepa Etxebarria Sagarzazu fue sentenciado a dos penas de prisión por integración en banda armada y por el intento de asesinato de un funcionario de la cárcel donostiarra de Martutene en 1997. Sergio Polo Escobés fue condenado a 287 de prisión por cuatro atentados, con tres víctimas. Elena Tejada finalizó la infiltración en marzo de 1999. 

Tras la operación, Elena Tejada fue invitada al palacete de la Castellana número 5 donde la recibiría el entonces ministro Jaime Mayor Oreja quien le ofreció en compensación por los servicios prestados. Elena, pero rechazó cualquier cargo, y ante la insistencia, pidió tan sólo un vehículo Ford Fiesta  blanco con el que pretendía hacer más ameno el viaje desde donde vivía hasta la comisaría donde había sido destinada a finales de la década de 1990. También aceptó la Medalla al Mérito. 

Tras la reunión en el Ministerio del Interior se la condecoró con la Cruz de Distintivo Blanco y se le dio destino a los servicios de Seguridad de la Embajada de Andorra, pero dos miembros de la revista Ardi Beltza en el año 2000  localizaron a los padres y las dos hermanas en Logroño.  

Su tío también había sido policía, su padre trabajaba en la portería de un edificio de la capital riojana y todos sus intentos por despistar los abertzales fueron inútiles. Antes de estos hechos, incluso había regresado alguna vez a las herriko tabernas que frecuentaba, donde aparentaba estar asustada por las detenciones de sus compañeros. 

Elena nunca conoció a los doce agentes de la policía que le apoyaron, y tampoco, posteriormente, quiso encontrarse con ellos, ya que no se sentía cómoda. Durante mucho tiempo se valoró mantener a Elena como infiltrada, pero se desestimó cuando de herriko tabernas terminaron empapeladas con la foto y el epígrafe «Se busca traidora » sobre ella, lo que precipitó que acabara marchando después de varios destinos en Andorra donde formó una familia y siguió en activo. 

Nunca ha podido revelar su identidad real y sigue sin hacer ningún tipo de aparición pública ni declaración desde entonces, y se presume que sus hijos y entorno laboral tampoco le han reconocido debido también a su carácter discreto. 

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