Bajo el ruido de las motos, las terrazas y las colas ante las heladerías del centro, Sevilla guarda otra ciudad que casi no se ve. Uno de sus rincones más singulares es el pasadizo subterráneo que une la iglesia de San Luis de los Franceses con la Capilla Doméstica de los jesuitas, atravesando la cripta barroca del templo. Untúnel real, documentado y hoy visitable, que durante siglos quedó fuera del mapa de la ciudad. - Fuente