Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, oficialmente conocidos como los Juegos de la XXV Olimpiada, fueron un evento multideportivo internacional celebrado en la ciudad de Barcelona, España, entre el 25 de julio y el 9 de agosto de 1992. En esta edición participaron 9356 atletas —6652 hombres y 2704 mujeres— de 169 comités nacionales. Son los segundos Juegos Olímpicos que se han realizado en un país hispanohablante después de México 1968. - Fuente Wikipedia
Debido a los cambios políticos que se sucedieron al comienzo de los años 1990, estos fueron los primeros Juegos Olímpicos sin boicots de ninguna clase, algo inédito desde Múnich 1972.
Tras la disolución de la URSS, los estados postsoviéticos participaron con la bandera olímpica bajo el nombre de Equipo Unificado, a excepción de las tres repúblicas bálticas que sí acudieron como comités independientes. Y Alemania, una de las mayores potencias olímpicas, concurrió como estado unificado por primera vez desde 1964. Otros hechos destacables fueron el regreso de Sudáfrica —ausente en siete ediciones por el apartheid— y la ausencia de Yugoslavia por las sanciones internacionales de la guerra de los Balcanes; sus atletas compitieron como «participantes independientes».
La concesión de los Juegos sirvió para impulsar la transformación urbanística de Barcelona con el anillo olímpico de Montjuic, la mejora de infraestructuras en todos los distritos, la rehabilitación de edificios, y la apertura de la ciudad al mar Mediterráneo mediante la construcción de la Villa Olímpica del Poblenou y el Puerto Olímpico.
Los beneficios no se limitaron a la Ciudad Condal, pues se siguió un modelo descentralizado con subsedes en otras localidades del área metropolitana y el resto de Cataluña. Del mismo modo, la sociedad se implicó a nivel organizativo con la colaboración entre administraciones, el fomento del deporte, y la participación de más de 35 000 voluntarios. Este evento dio a conocer el potencial de la capital catalana, y sirvió también como carta de presentación de la España democrática ante la comunidad internacional.
El entonces presidente del COI, el barcelonés Juan Antonio Samaranch, declaró en la clausura que habían sido «los mejores Juegos Olímpicos» de la era moderna hasta la fecha.
En el ámbito deportivo, se celebraron 257 eventos en 25 deportes olímpicos. El bádminton y el béisbol debutaron en el programa oficial, se incluyeron categorías femeninas de judo, y regresaba el piragüismo en eslalon tras veinte años de ausencia. Entre los atletas más destacados, el bielorruso Vitali Shcherbo ganó seis medallas de oro en gimnasia artística; la húngara Krisztina Egerszegi certificó su reinado en natación con tres oros; el atleta Carl Lewis sumó dos triunfos más a su palmarés; y la selección de baloncesto de Estados Unidos, formada por vez primera con los mejores jugadores profesionales de la NBA, fue campeona imbatida con victorias superiores a los treinta puntos de diferencia.
El Equipo Unificado fue líder del medallero con 112 preseas —45 oros, 38 platas y 29 bronces—, seguida por Estados Unidos (108), Alemania (82), China (54) y Cuba (31). En cuanto al país anfitrión, España llevó a cabo un plan de profesionalización deportiva que le hizo merecedora de su mejor actuación hasta la fecha: 22 medallas, trece de oro.
Tras su conclusión, se realizaron los IX Juegos Paralímpicos en la misma ciudad del 3 al 14 de septiembre. Esta fue la última vez que los Juegos de Verano e Invierno se celebraban en el mismo año.
Elección de sede
Antecedentes
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| Panorámica de Barcelona desde el Palacio Nacional. |
Barcelona es una ciudad ubicada a orillas del mar Mediterráneo, capital de la comunidad autónoma de Cataluña y la segunda más habitada de España. En los años 1980 el país estaba inmerso en plena transición a la democracia, dejando atrás una dictadura de 36 años, y buscaba abrirse a la comunidad internacional.
Del mismo modo, Cataluña había logrado el restablecimiento de su autogobierno en 1979 y Barcelona aspiraba a convertirse en una ciudad moderna e influyente de primer nivel.
Antes de llevarse la organización de los Juegos Olímpicos, Barcelona se había postulado como sede hasta en cinco ocasiones. La primera vez fue para los JJ. OO. de 1924, siendo derrotada por París, y posteriormente lo intentó en las citas de 1928, 1936 y 1940. Intentó incluso celebrar una Olimpiada Popular en julio de 1936, abierta para todos aquellos participantes que no quisieran concurrir a unos Juegos en la Alemania Nazi, pero el evento nunca se puso en marcha por el golpe de Estado que daría inicio a la guerra civil española.
Después de acoger con éxito los Juegos Mediterráneos de 1955, Barcelona trató de impulsar una candidatura olímpica para los JJ. OO. de 1972. Sin embargo, en aquella época el Comité Olímpico Español priorizó la candidatura de Madrid.
Barcelona destaca también por su tradición deportiva en el ámbito nacional, con clubes pioneros como el Real Club Náutico de Barcelona (1876), el Real Club de Tenis (1889), el Fútbol Club Barcelona (1899), el Real Automóvil Club de Cataluña (1906), el Club Natació Barcelona (natación, 1907) y el Laietà Basket Club (baloncesto, 1922).
Candidatura
El 30 de junio de 1981, el pleno del ayuntamiento de Barcelona —cuyo alcalde en aquella época era Narcís Serra— aprobó por unanimidad la presentación de una candidatura para los Juegos Olímpicos de 1992.
Después de que España celebrase con éxito la Copa Mundial de Fútbol de 1982, el consistorio encargó al secretario de Estado para el Deporte, Romà Cuyàs Sol, un proyecto sobre el impacto que tendría la cita olímpica, y en el que se destacaban varios puntos fuertes: la transformación urbanística, el impulso al deporte, y la apertura internacional de España tras completar su transición democrática, con vistas a su futuro ingreso en la Comunidad Económica Europea.
Además debe destacarse que el presidente del COI era el barcelonés Juan Antonio Samaranch, quien ya había propuesto a la Ciudad Condal como candidata para 1972, por lo que fue percibido como una oportunidad única.
La propuesta no estuvo exenta de dudas porque los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 habían resultado un fracaso a nivel económico, y era necesario que las administraciones financiasen las obras.
Narcís Serra pidió su aval directamente al rey Juan Carlos I, firme defensor de la idea desde el primer minuto, porque tenía dudas sobre la implicación del entonces presidente Leopoldo Calvo-Sotelo. No obstante, el apoyo gubernamental quedó garantizado con la llegada del socialista Felipe González en 1982.
El proyecto olímpico fue asumido por el siguiente alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, quien se encargó de recabar los apoyos entre los principales estamentos implicados: la Casa Real, el Gobierno de España y la Generalidad de Cataluña.
La candidatura fue defendida oficialmente por el Comité Olímpico Español el 28 de febrero de 1984.
Desde el primer momento se planteó que los Juegos Olímpicos debían ponerse al servicio de la ciudad y no al contrario. Durante la etapa de Porcioles se había producido un desarrollismo urbano incontrolado, por lo que los JJ. OO. serían la oportunidad para vertebrar la ciudad.
El aspecto más importante era la apertura de Barcelona al mar, a través de la construcción de un puerto olímpico, la regeneración del litoral, y la edificación de una villa olímpica en Poblenou como primer gran barrio marítimo.
La segunda apuesta fue el anillo olímpico, que entre otras instalaciones contaría con un gran pabellón multiusos (el Palau Sant Jordi) y la sede del Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña. El estadio olímpico de Montjuic, construido originalmente en 1929, sería remodelado por completo.
Para ponerlo todo en marcha se creó una oficina olímpica el 26 de noviembre de 1982, conformada al principio por el Ayuntamiento de Barcelona, el gobierno de Cataluña y la cámara de comercio de Barcelona.
A ella se sumaron posteriormente el gobierno de España y el Comité Olímpico Español. Además, se organizó una amplia campaña de relaciones públicas a través de la Asociación Barcelona Olímpica 1992 —presidida por Leopoldo Rodés y con destacados miembros de la sociedad civil— que explicó las bondades del proyecto a los distintos Comités Olímpicos.
Antes de la elección ya se habían inscrito más de 60 000 voluntarios procedentes de toda España. El dosier final de 1200 páginas se presentó el 28 de febrero de 1986, en el último día de plazo.
Votación
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| El Palacio de Beaulieu en Lausana acogió la 91.ª Sesión del Comité Olímpico Internacional. |
| Ciudad | Votación | ||
|---|---|---|---|
| 29 | 37 | 47 | |
| 19 | 20 | 23 | |
| 11 | 9 | 10 | |
| 13 | 11 | 5 | |
| 8 | 8 | - | |
| 5 | - | - | |
La votación tuvo lugar en la 91.ª Sesión del Comité Olímpico Internacional, celebrada en Lausana el 17 de octubre de 1986. Los rivales de Barcelona eran Ámsterdam, Belgrado, Birmingham, Brisbane y París.
Tras una breve presentación de Carlos Ferrer Salat, miembro del COI desde 1985, el alcalde Pasqual Maragall defendió el proyecto potenciando los valores cívicos de Barcelona, la tradición deportiva de la Ciudad Condal, el apoyo popular, y el impacto positivo que tendrían unos Juegos para el desarrollo de la nueva España democrática.
También intervinieron el presidente de España, Felipe González; el presidente catalán, Jordi Pujol, y el presidente del COE, Alfonso de Borbón. Aunque había dudas entre la candidatura respecto a la seguridad —dos días antes hubo un atentado terrorista de ETA en la Plaza de España— y la supuesta inexperiencia, el turno de preguntas fue benévolo y se centró en cuestiones logísticas, como cuál sería la sede definitiva de las pruebas de vela.
Tanto los delegados como la prensa española veían en París a su mayor rival. La capital francesa había sido sede olímpica en 1900 y 1924, y el alcalde Jacques Chirac destacó en su discurso la experiencia internacional de Francia en eventos internacionales, algo de lo que carecían los españoles. Aun así, la opción gala tenía como puntos débiles los aspectos técnicos —como la movilidad urbana o la ubicación de sedes— y el hecho de que el Comité Olímpico Francés también había presentado la candidatura de Albertville para los Juegos Olímpicos de Invierno de 1992.
Al final no hubo ninguna sorpresa en las votaciones: Barcelona ganó las dos primeras rondas y se impuso por mayoría absoluta en la tercera, beneficiándose de las eliminaciones de Ámsterdam y Birmingham. El presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, fue el encargado de anunciar en francés la elección final «a la ville de… Barcelona» a las 13:40 horas (UTC+1).
Los Juegos Olímpicos no fueron el único gran evento internacional proyectado en España en 1992. Ese mismo año el país acogió también la Exposición Universal en Sevilla y el Quinto Centenario del Descubrimiento de América.
Organización
Comité Organizador
El Comité Olímpico Organizador Barcelona 92 —COOB'92, por sus siglas en español— fue constituido el 12 de marzo de 1987, cinco meses después de la firma del contrato con el COI.
Su asamblea general, formada por 135 miembros, estuvo compuesta por representantes del ayuntamiento de Barcelona, del Comité Olímpico Español, de la Administración del Estado y de la Generalidad de Cataluña entre otras instituciones. Por debajo se encontraban la comisión ejecutiva y la comisión permanente. Todos los trabajos estuvieron supervisados por representantes del COI, entre ellos su presidente Juan Antonio Samaranch.
La sede de trabajo fue la Casa Provincial de Maternidad y Expósitos, una antigua inclusa cuya fachada es uno de los mayores ejemplos de arquitectura modernista catalana.
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| Casa Provincial de Maternidad y Expósitos, sede del COOB'92. |
Todos los trabajos debían hacerse en cuatro idiomas: español y catalán como lenguas oficiales, y francés e inglés como lenguas de trabajo del COI. El gobierno catalán negoció con los miembros del COOB'92 una representación simbólica del catalanismo; en virtud del acuerdo, el himno de Cataluña sonaría después del himno español en las ceremonias de apertura y clausura.
El presidente del COOB'92 durante los cinco años que permaneció activo fue Pasqual Maragall, alcalde de Barcelona y político del Partido de los Socialistas de Cataluña, mientras que el director general en el que se delegaban las funciones fue Josep Miquel Abad, quien anteriormente había sido director de Fira Barcelona. La labor de los surcoreanos en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 tuvo un impacto positivo en el COI, que sugirió emular su modelo.
El COOB'92 dividió el trabajo en tres etapas: planificación y construcción de las instalaciones; pruebas organizativas, y acondicionamiento de las instalaciones según un modelo descentralizado. Para que se llevara a cabo con éxito se estableció un sistema flexible, con organismos autónomos para la Olimpiada Cultural, para la retransmisión de los JJ. OO. en medios de comunicación y las Paralímpiadas.
La entidad cesó su actividad el 15 de septiembre de 1992, poco después de la clausura de los Juegos Paralímpicos. Todo el material utilizado fue donado a la Fundación Barcelona OIímpica.
Financiación
El presupuesto inicial del COOB'92 era de 106 721 millones de pesetas, aunque finalmente los gastos ascendieron hasta los 152 788 millones de pesetas (aproximadamente, más de 900 millones de euros). Todo ello fue cubierto de la siguiente forma: venta de derechos de televisión (33,3%), aportaciones de los patrocinadores (27,7%), venta de lotería, filatelia y numismática (18,6%), venta de entradas (5,5%) y licencia de imagen corporativa (2,1%). Tan solo un 9% del presupuesto fue sufragado con fondos públicos.
El Comité registró ingresos por valor de 195 594 millones de pesetas (1638 millones de dólares) y un gasto de 195 236 millones de pesetas (1635 millones de dólares), cubierto en parte gracias a los patrocinadores. Esto significa que los JJ. OO. de 1992 reportaron beneficios a la organización, sin contar el aprovechamiento de las infraestructuras y del aumento del turismo para el área metropolitana de Barcelona. Además, el impacto económico directo entre 1986 y 1992 superó los 7000 millones de euros, lo que entonces representaba un 0,3% del PIB español.
Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos, el Comité Organizador asumía los gastos de alojamiento de los deportistas durante la competición y los tres días posteriores. Esto no se aplicó a los gastos personales, y si querían estar más tiempo debía sufragarlo el Comité Nacional correspondiente.
Venta de entradas
Los ingresos por entradas representaron unos 9454 millones de pesetas (más de 56 millones de euros). Esta cifra superó con creces las previsiones del COOB'92, que esperaba obtener ingresos por valor de 2450 millones de pesetas (15 millones de euros). En total se vendieron 3 021 740 entradas, distribuidas en los siguientes grupos: 603 377 entradas para personas con derecho preferencial —patrocinadores, federaciones y delegaciones entre otros—; 661 565 entradas para público residente en el extranjero; y 1 756 798 entradas para público residente en España.
Sin contar los llenos en las ceremonias de apertura y clausura, se vendieron más del 90% de las localidades disponibles en 16 de los 27 deportes, con aforo completo en casi todas las finales.
Las pruebas de deportes acuáticos agotaron todas las entradas, y en atletismo se alcanzó un 94% de ocupación. También hubo buenas asistencias a las pruebas de judo (99%), remo y piragüismo (97%) y gimnasia (92%).
El único punto débil fue el béisbol, un deporte con poca tradición en el país anfitrión, que tan solo vendió el 55% de las localidades disponibles.
En fútbol la media fue del 56% por la baja asistencia en las subsedes, pero más de 95 000 espectadores llenaron el Camp Nou para presenciar la final entre España y Polonia.
Infraestructura y transportes
Entre 1987 y 1992, Barcelona vivió una completa transformación urbanística a través de su apertura al Mediterráneo, la recuperación de las playas, la urbanización definitiva de la zona de Montjuic, la mejora del transporte y las grandes obras de telecomunicaciones.
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| El Puerto de Barcelona visto desde el monumento a Colón. |
El ayuntamiento impulsó también una campaña de comunicación, «Barcelona ponte guapa» (en catalán: Barcelona posa't guapa), para fomentar la rehabilitación de edificios y otros elementos arquitectónicos de la ciudad.
Uno de los objetivos del alcalde Pasqual Maragall era que la ciudad dejase de dar la espalda al mar.
La Villa Olímpica fue diseñada como un futuro barrio marítimo sobre la vieja zona industrial del Pueblo Nuevo, hasta entonces uno de los lugares más degradados. Esta gran obra supuso la transformación del litoral, la construcción del Puerto Olímpico, el parque de la Nueva Icaria y la edificación de la Torre Mapfre entre otras instalaciones. Todo el conjunto fue diseñado por el estudio MBM Arquitectes.
Con motivo de los Juegos se conectaron los distritos a través de grandes avenidas y transporte público; se limpiaron todas las playas —entre ellas La Barceloneta— y se construyeron nuevos parques como el Mirador del Migdia y el parque de Carlos I. El barrio del Valle de Hebrón fue reestructurado mediante un proyecto que combinaba zonas verdes con equipamientos deportivos y residencias.
La concesión sirvió también para impulsar el aeropuerto de Barcelona-El Prat, a través de la ampliación de la terminal existente (terminal B) y la construcción de otras dos nuevas (terminales A y C) con pasarelas de acceso directo al avión.
La obra, diseñada por el arquitecto Ricardo Bofill, tuvo un coste de 28 000 millones de pesetas y permitió duplicar el tráfico aéreo hasta los diez millones de pasajeros al año.
La antigua Estación del Norte se transformó en una estación de autobuses e intercambiador multimodal. Y el puerto de Barcelona fue ampliado por completo, con la parte del Puerto Viejo convertida en una zona de ocio integrada en la ciudad.
En lo que respecta al alojamiento, se diseñó un plan de hoteles que conllevó la construcción de dos establecimientos de cinco estrellas: el Hotel Rey Juan Carlos (Les Corts) y el Hotel Arts (barrio de Villa Olímpica). El COOB diseñó villas olímpicas especiales para periodistas y árbitros, con el objetivo de que los turistas tuviesen más plazas hoteleras a su disposición.
Seguridad
La seguridad de los Juegos Olímpicos fue responsabilidad del Estado. El gobierno español constituyó en 1987 la «Comisión Superior de Seguridad Olímpica», presidida por Rafael Vera, y que contaba con participación de las distintas administraciones y el COOB. Al año siguiente se creó la Comisión de Planificación de Seguridad, dirigida por el gobernador civil de Barcelona, Ferran Cardenal, como máximo responsable.
El modelo estuvo inspirado en el de los Juegos de Invierno de Calgary 1988, donde el mismo organismo planificador era también el ejecutor del plan. La función principal de la Comisión era prevenir actos terroristas, delincuencia común y problemas de orden público que pudieran afectar a la seguridad de quienes asistieran a las instalaciones olímpicas.
España puso en marcha un despliegue policial sin precedentes a nivel nacional, con más de 25 000 efectivos repartidos de la siguiente forma: Policía Nacional (15 500 personas), Guardia Civil (5000), Mozos de Escuadra (1500), Guardia Urbana (2890), Policía Local (1700), Ejército del Aire (250) y Armada.
Además hubo 3000 soldados del Ejército de Tierra, que colaboraron como voluntarios, y una estrecha colaboración con las agencias de seguridad internacionales. El COOB se responsabilizó de la seguridad privada.
Se considera que el dispositivo fue un éxito, especialmente porque las organizaciones terroristas —Euskadi Ta Askatasuna (ETA) y Terra Lliure (TL)— no cometieron ningún atentado durante los Juegos.
En los cuatro años anteriores ETA había perpetrado dos de sus atentados más sangrientos en Cataluña, el atentado de Hipercor (1987) y contra la casa cuartel de Vich (1991), y trató de atacar al evento con el propósito de dañar la imagen internacional de España. Sin embargo la Guardia Civil, en colaboración con la policía francesa, logró descabezar a la cúpula de ETA en marzo de 1992, cuatro meses antes de la ceremonia de apertura. Por otro lado, más de 45 personas presuntamente vinculadas a TL fueron detenidas en junio del mismo año, en la apodada «Operación Garzón».
Medios de comunicación
El Centro de Medios de Comunicación (CMC) instalado en la Fira Barcelona, a solo un kilómetro del anillo olímpico de Montjuic, fue utilizado por los más de 12 000 profesionales acreditados a la cita.
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| Recinto de la Fira Barcelona, al lado de las Torres venecianas, durante el Salón Internacional del Cómic. |
La instalación diferenciaba el Centro Principal de Prensa (CPP) del Centro Internacional de Radio y Televisión (CIRTV). Además hubo una Agencia Olímpica oficial que suministró noticias, imágenes y recursos. El director del centro de prensa fue Martí Perarnau.
La responsable de producir la señal internacional de los JJ. OO. fue Radio Televisión Olímpica '92 (RTO'92), que durante el evento llegó a contar con una plantilla de 3083 profesionales.
Las radiodifusoras públicas Televisión Española (TVE, de ámbito nacional) y Televisió de Catalunya (CCRTV, de ámbito autonómico) alcanzaron un acuerdo para ceder medios y personal, con ayuda también de la Unión Europea de Radiodifusión (UER). En total llegaron a grabarse más de 2800 horas de señal internacional, y por primera vez se cubrieron todos los deportes del programa oficial, a excepción de algunas rondas preliminares.
Se recaudaron 635 millones de dólares por la venta de derechos de televisión, con un incremento notable en la cantidad pagada por la UER.
En España, TVE y CCRTV compartieron la emisión; La 2 dedicó toda su programación en exclusiva a los JJ. OO., y a nivel catalán se estableció el Canal Olímpic en la frecuencia del Canal 33, con personal de CCRTV y TVE Cataluña.
En el resto del mundo se vendieron los derechos a NBC para Estados Unidos; la UER en Europa; el consorcio de televisiones BOJP en Japón; Seven Network en Australia, CTV en Canadá, y la OTI en América Latina, entre otros múltiples operadores.
Con motivo de estos juegos se construyó la Torre de Collserola, una torre de telecomunicaciones de estilo futurista diseñada por Norman Foster situada en la Sierra de Collserola. Con 288 metros, es la estructura más alta de toda Cataluña y la segunda torre de telecomunicaciones más alta de España.
Sedes
Instalaciones olímpicas
Durante los Juegos OIímpicos llegaron a utilizarse 43 instalaciones, entre las cuales quince eran de nueva construcción —ocho en Barcelona y siete en las subsedes— y otras diez eran recintos remodelados. Todo el plan se había diseñado sobre cuatro áreas olímpicas: el área de Montjuic como punto principal en torno a la montaña de Montjuic; el área de Parque del Mar, en torno al puerto olímpico; el área de Diagonal, y el área del Valle de Hebrón.
El proyecto más complejo fue el anillo olímpico de Montjuic, por lo que tuvo prioridad sobre el resto. Contemplaba la remodelación del estadio olímpico —erigido en 1929—, la reconstrucción de las piscinas Picornell y la edificación de dos instalaciones: el Palau Sant Jordi y el futuro Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña.
El estadio de Montjuic fue reinaugurado en septiembre de 1989, con motivo de la Copa del Mundo de Atletismo, mientras que el resto del conjunto no estuvo listo hasta el verano de 1991.
En cuanto al área del Parque del Mar, el Ayuntamiento de Barcelona tuvo que aprobar un Plan General de Ordenación Urbana que permitió la apertura de la ciudad al mar. La obra más importante de esa zona fue el Puerto Olímpico, cuyo diseño tuvo en cuenta las condiciones impuestas por la Federación Internacional de Vela. Al término de los Juegos sería utilizado como puerto deportivo.
Área de Montjuic
El Anillo Olímpico de Montjuic contempla una superficie de 400 hectáreas con las siguientes instalaciones:
| Sede | Deportes | Capacidad | |
|---|---|---|---|
| Estadio Olímpico de Montjuic | Apertura, clausura y atletismo | 60 000 | |
| Palau Sant Jordi | Gimnasia artística, balonmano (fase final), voleibol (fase final) | 18 000 | |
| Piscinas Bernat Picornell | Natación, natación sincronizada, waterpolo (finales), pentatlón moderno (natación). | 10 000 | |
| INEFC | Lucha | 1 000 |
Fira de Barcelona
En las proximidades de la Fira Barcelona, a un kilómetro del Anillo Olímpico, se celebraron las siguientes competiciones:
| Sede | Deportes | Capacidad | |
|---|---|---|---|
| Palacio de los Deportes de Barcelona | Gimnasia rítmica, voleibol (fase previa) | 6 500 | |
| Palacio de la Metalurgia | Esgrima, pentatlón moderno (esgrima). | 6 500 | |
| Piscina Municipal de Montjuic | Saltos, waterpolo (fase previa). | 6 500 | |
| Pabellón de la España Industrial | Halterofilia | 1 000 |
El resto de instalaciones fueron circuitos temporales: un circuito de cross en los aledaños de Montjuic para el pentatlón moderno, otro en la Zona Franca para las pruebas de marcha atlética, y el recorrido de la maratón desde la ciudad de Mataró hasta el estadio, pasando por los lugares más emblemáticos de Barcelona.
Área de Parque de Mar
Ubicada en el distrito de San Martín, albergó la Villa Olímpica y cuatro instalaciones: tres de nueva construcción y una reformada:
- Puerto Olímpico — Vela.
- Pabellón de la Mar Bella — Bádminton.
- Polideportivo Estación del Norte — Tenis de mesa.
- Frontón Colón — Pelota vasca.
Área de Diagonal
Ubicada en la parte suroeste de la ciudad, a lo largo de la avenida Diagonal, contaba con cuatro instalaciones ya construidas:[98]
- Camp Nou — Fútbol (fase previa y final).
- Palau Blaugrana — Judo, taekwondo, hockey sobre patines (final).
- Real Club de Polo — Equitación (doma y saltos) y pentatlón moderno (prueba de salto ecuestre).
- Estadio de Sarriá — Fútbol (fase previa).
Área del Valle de Hebrón

Ubicada al norte de la ciudad, en el barrio del Valle de Hebrón (distrito de Horta-Guinardó), llegó a contar con cuatro sedes:
- Velódromo de Horta — Ciclismo en pista.
- Campo Olímpico de Tiro con Arco — Tiro con arco.
- Pabellón del Valle de Hebrón — Voleibol (fase previa), pelota vasca.
- Centro Municipal de Tenis Vall d'Hebron — Tenis.
Subsedes olímpicas
El COOB'92 contempló los Juegos como un proyecto beneficioso no solo para Barcelona, sino para el deporte catalán y estatal en su conjunto. Por esta razón contempló hasta diecisiete ciudades subsede: quince en Cataluña para otras disciplinas, y dos en el resto de España como subsedes de fútbol.
Provincia de Barcelona
Enlaces
- Badalona — Pabellón Olímpico de Badalona (baloncesto) y Pabellón Club Joventut (boxeo).
- Castelldefels — Canal Olímpico de Castelldefels (piragüismo en aguas tranquilas).
- Granollers — Palacio de Deportes de Granollers (balonmano, fase previa).
- Hospitalet de Llobregat — Estadio Olímpico de Béisbol (béisbol).
- Mollet del Vallés — Campo de Tiro Olímpico de Mollet (tiro y pentatlón moderno).
- Montmeló — Circuito de Cataluña (ciclismo, contrarreloj por equipos).
- Sabadell — Nova Creu Alta (fútbol, fase previa).
- San Sadurní de Noya — Circuito de ciclismo (ciclismo en ruta) y Pabellón de L'Ateneu (hockey sobre patines, fase previa).
- Seva — Centro de Hípica del Montanyà (Equitación, concurso completo).
- Tarrasa — Estadio Olímpico (hockey sobre hierba).
- Vic — Pabellón del Club Patí Vic (hockey sobre patines, fase previa).
- Viladecans — Campo de Béisbol de Viladecans (béisbol, fase previa).
Resto de Cataluña
- Bañolas, provincia de Gerona — Lago de Bañolas (remo).
- Reus, provincia de Tarragona — Pabellón Olímpico Municipal (hockey sobre patines, fase previa).
- Seo de Urgel, provincia de Lérida — Parque Olímpico del Segre (piragüismo en eslalon).
Resto de España
- Zaragoza — Estadio La Romareda (fútbol, fase previa).
- Valencia — Estadio Luis Casanova (fútbol, fase previa).
Villa Olímpica

La Villa Olímpica estaba ubicada en el distrito de San Martín, a siete kilómetros del anillo olímpico de Montjuic.
Construida sobre los restos de una vieja zona industrial del Pueblo Nuevo, conocida como «Icaria» en homenaje al socialismo utópico, se proyectó un nuevo barrio marítimo residencial, que abriría el centro de la ciudad al mar Mediterráneo y terminaría transformando el litoral junto con el Puerto Olímpico.
Los arquitectos implicados —Josep Martorell, Oriol Bohigas, David Mackay y Albert Puigdomènech— idearon el proyecto como una construcción de nueva planta, por lo que fue necesario desalojar toda la zona.
La primera piedra fue colocada el 17 de octubre de 1989 y las obras concluyeron a comienzos de 1992, con un total de 1812 pisos que después de la cita saldrián al mercado inmobiliario. Toda la zona ocupaba una superficie de 720 000 m², de los cuales un tercio estaban destinados a zonas residenciales. Su capacidad máxima simultánea era de 14 000 residentes.
Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos, el Comité Organizador asumía los gastos de alojamiento de los deportistas durante la competición y los tres días posteriores.
Cada villa contaba con un «centro de residentes» que agrupaba los servicios domésticos. El transporte a los centros de competición se hizo a través de servicios de lanzadera. Más de 9100 personas trabajaron durante el evento para que todo funcionara de la mejor forma posible.
Los árbitros y jueces estuvieron alojados en la Villa Olímpica del Parque del Mar, cerca de la Villa principal, mientras que la prensa fue alojada en las Villas del Valle de Hebrón y Montigalà-Badalona.
Además se habilitaron Villas Olímpicas auxiliares en Bañolas (remo) y Seo de Urgel (piragüismo). En total, el informe oficial estima que más de 23 000 personas pernoctaron en alguna de las residencias disponibles.
Símbolos
Emblema y diseño gráfico
El emblema de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 fue diseñado por Josep Maria Trias. Representa una figura humana abstracta que está formada por tres trazos gestuales: azul en la cabeza, amarillo en los brazos y rojo en las piernas.
En la parte inferior figuran la leyenda «Barcelona '92» y los anillos olímpicos, por lo que todo el conjunto recuerda a un saltador de vallas.
Los pictogramas oficiales de las competiciones también fueron diseñados con los trazos del emblema. Esto supuso reemplazar la fórmula de figuras geométricas que venía siendo habitual desde Múnich 1972. En este caso, los trazos simbolizan las posturas que el cuerpo humano adopta en cada deporte.
Asimismo, el COOB'92 apostó por varios eslóganes para reforzar el mensaje olímpico. En enero de 1991 se adoptó el lema definitivo, «Amigos para siempre», que sintetizaba el espíritu de concordia de los Juegos Olímpicos.
Las campañas incluían el nombre en los cuatro idiomas oficiales: español, catalán («Amics per sempre»), francés («Amis pour la vie») e inglés («Friends for Life»).
Mascota
La mascota oficial fue «Cobi», un perro pastor catalán creado por Javier Mariscal. Su diseño bidimensional de estilo cubista, con colores planos y un trazo infantil, le hacía muy diferente de las mascotas olímpicas que se habían elegido hasta entonces.
Mariscal diseñó varios personajes antes de dar con el ideal; uno de los descartes, Petra, se convirtió en la mascota de los Juegos Paralímpicos. El nombre fue elegido más tarde y es una abreviatura del Comité Organizador.
Aunque en su presentación del 15 de marzo de 1988 tuvo una acogida dispar, Cobi terminó siendo tan popular que su imagen fue utilizada para señalización, campañas publicitarias, merchandising y hasta una serie de animación.
De hecho, la ciudad le dedicó una escultura en el Parque del Puerto Olímpico. Hoy en día, Cobi está considerada la mascota más rentable de unas olimpiadas junto con Misha (Moscú 1980).
Canción oficial
La canción oficial de los JJ. OO. se tituló igual que el lema, Amigos para siempre, compuesta por Andrew Lloyd Webber con letra de Don Black. En la ceremonia de clausura, fue interpretada por José Carreras y Sarah Brightman.
Después del evento, el grupo Los Manolos hizo una versión de rumba catalana que se convirtió en una de las canciones del verano.
El otro tema emblemático del evento fue Barcelona, interpretado por Freddie Mercury y la soprano Montserrat Caballé. El líder de Queen lo compuso en 1987 en honor a la diva, a quien había conocido cuatro años antes. Después de ser presentada por ambos artistas en un concierto de la olimpiada cultural, el británico pretendía defenderla también en la ceremonia de apertura.
Sin embargo, eso fue imposible porque Mercury falleció prematuramente en 1991. Barcelona fue incluida en la banda sonora oficial y sus acordes sonaron en el encendido del pebetero, pero no se interpretó en ninguna ceremonia.
Recorrido de la antorcha olímpica
Antorcha
El diseño de la antorcha olímpica corrió a cargo de André Ricard Sala, quien ya había creado la «caja mágica» en la que se presentó el dosier de la candidatura.
Se trataba de una antorcha de aluminio cromado que funcionaba con gas natural, con un peso de 1200 gramos y diferentes tipos de salida de llama.
Por primera vez se renunció a una forma simétrica; la parte anterior era plana, con la inscripción «Juegos de la XXV Olimpiada», mientras que la posterior era redondeada.
En total se fabricaron 6500 antorchas, y los relevistas podían adquirirlas a un precio de 15 000 pesetas de la época.
El pebetero no se encontraba dentro del estadio, sino que estaba instalado en la fachada exterior y recordaba al timón de un barco mediterráneo. El responsable de la obra fue Ramón Bigas, el diseñador del tren AVE.
Recorrido
El trayecto del fuego olímpico transcurrió por Grecia y las diecisiete comunidades autónomas de España, haciendo un total de 6307 km.
En un primer momento se pensó un recorrido por todas las ciudades olímpicas de la historia, con motivo de la vigesimoquinta edición de los Juegos, pero esta idea fue descartada por razones logísticas. Participaron un total de 9484 relevistas —8885 a pie y 599 en bicicleta—; el 50% del total debían ser voluntarios olímpicos, mientras que el resto se elegía entre autoridades y los inscritos de cada provincia.
De acuerdo con la tradición, el fuego olímpico fue encendido con los rayos del sol en el Templo de Hera el 5 de junio de 1992, iniciando un breve recorrido que pasó por el Acrópolis de Atenas y el puerto de El Pireo.
Después de ser embarcado en la fragata Cataluña de la Armada Española el 9 de junio, utilizando para ello tres lámparas de seguridad, llegó a las aguas de la Costa Brava el 13 de junio y de ahí fue trasladado a un barco pesquero, tocando tierra en la playa de San Martín de Ampurias (Gerona), cerca del yacimiento de Ampurias.
Más de 20 000 personas asistieron a una emotiva gala en la que se evocó la historia grecorromana de la región, y que contó con la participación de las actrices Irene Papas y Núria Espert.
La antorcha recorrió los principales pueblos de Gerona y el interior de Cataluña durante una semana, hasta salir de Lérida rumbo a la comunidad de Aragón.
En las siguientes cinco semanas fue pasando por el resto de comunidades autónomas, incluyendo un viaje en avión a las Canarias, y el 21 de julio volvió a Cataluña a través de un relevo rumbo a Tortosa, en la provincia de Tarragona.
En el penúltimo día se trasladó el fuego olímpico a Mallorca, y el 24 de julio salió del puerto de Sóller hacia el renovado puerto de Barcelona para hacer los últimos kilómetros por todos los distritos de la Ciudad Condal.Según datos de la organización, más de siete millones de personas salieron a la calle para contemplar el momento en sus respectivas ciudades.
Olimpiada cultural
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| El Palacio Nacional alberga el Museo Nacional de Arte de Cataluña, creado en 1990 mediante la fusión de dos colecciones. |
Los Juegos de Barcelona contaron con una «olimpiada cultural», un evento alterno a las pruebas deportivas que comprendía actividades artísticas y culturales entre 1988 y 1992. Para ello se constituyó una empresa autónoma, Olimpiada Cultural Sociedad Anónima (OCSA), participada por las entidades del COOB '92.
La olimpiada quedó inaugurada el 8 de octubre de 1988 con el festival musical La Nit en la avenida de la Reina María Cristina.
La actuación más recordada fue la presentación del «Barcelona» de Freddie Mercury y Montserrat Caballé, pero también pasaron artistas de la talla de Joan Manuel Serrat, Camarón de la Isla, Jerry Lee Lewis y Rudolf Nuréyev.
Entre los eventos celebrados durante los siguientes cuatro años destacaron tres ediciones del Festival de Tardor, dedicado a las artes escénicas; una muestra de modernismo (1990) y el proyecto de diseño Casa Barcelona (1991).
Durante el año olímpico, la olimpiada cultural estableció tres líneas maestras. El apartado Barcelona dos mil anys agrupaba todas las propuestas relativas a la historia de la ciudad y su transformación, entre ellas la muestra «La ciudad renovada», así como exposiciones de arte catalán.
El apartado Arts i Esports recogía exposiciones temáticas sobre deporte en el mundo del arte, exhibiciones de deporte regional español, y todo lo relativo a la imagen corporativa de Barcelona 1992.
Y por último el Festival Olímpico de las Artes, hecho con base en lo aprendido en las tres ediciones del Festival de Tardor, englobaba todos los espectáculos culturales; la suma de todos ellos deparó unos 450 000 espectadores, según datos de la organización.
La olimpiada coincidió con la construcción de numerosas dotaciones culturales en la capital catalana, aunque no aceleró el ritmo de las obras que ya estaban en marcha.
Durante los Juegos solo pudieron inaugurarse dos instalaciones: la Fundación Antoni Tàpies y el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) en el Palacio Nacional.
El resto se terminaron años después, como el Centro de Cultura Contemporánea (1994), el Museo de Arte Contemporáneo (1995) y el Teatro Nacional de Cataluña (1996) entre otros.
En total la olimpiada cultural tuvo unos costes de organización valorados en 4685 millones de pesetas. La suma del presupuesto de OCSA en estos cuatro años fue de 6615 millones de pesetas, aportados entre el COOB y los patrocinadores.
Deportes
Tal fue la fiesta vivida en aquel momento que el locutor del estadio, Constantino Romero, tuvo que pedir desde megafonía a los atletas que se bajaran del escenario.
Los Juegos Paralímpicos transcurrieron un mes después en el mismo lugar, del 3 al 14 de septiembre.
Participantes

Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 contaron con la participación de 169 países, a través de sus respectivos comités nacionales afiliados al Comité Olímpico Internacional.
En total compitieron 9356 atletas —6652 hombres y 2704 mujeres—, superando en 965 deportistas y diez países a la edición anterior.
En esta edición no hubo ningún boicot político, algo que no sucedía desde los Juegos Olímpicos de Múnich 1972.
La disolución de la Unión Soviética en 1991 fue el cambio más notable; las antiguas repúblicas soviéticas pudieron participar bajo la bandera olímpica como «Equipo Unificado», a excepción de las tres repúblicas bálticas —Estonia, Letonia y Lituania— que sí participaron de forma independiente porque sus comités ya estaban reconocidos. Del mismo modo, Alemania y Yemen concurrieron como estados unificados.
Hubo dos regresos notables. El más importante fue el de Sudáfrica, cuyo comité permanecía excluido desde la edición de 1964 por su política de apartheid y fue readmitido tras la abolición, bajo una bandera olímpica especial y un equipo con atletas de diversas razas. Y Albania volvía después de veinte años de ausencia, en su caso por el aislacionismo internacional del hoxhaísmo que había sido derrocado un año antes.
Yugoslavia se quedó fuera por las sanciones internacionales por la Guerra de los Balcanes, pero los atletas yugoslavos pudieron competir a título individual como «Participantes Olímpicos Independientes» al amparo de la bandera olímpica. Hubo un total de 58 participantes —52 yugoslavos y seis macedonios— y tres de ellos obtuvieron medalla.
Los comités debutantes en Barcelona 1992 fueron Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Namibia y Yemen (como estado unificado). Hubo cuatro países que se ausentaron de la cita: Afganistán, Brunéi, Liberia y Somalia. El atleta más joven era el remero español Carlos Front (11 años), mientras que el más veterano fue el tirador islandés Carl Johan Eiríksson (62 años).
| Lista de naciones participantes | ||
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Medallero
Las medallas fueron diseñadas por el escultor Xavier Corberó. El anverso mantuvo la imagen de la diosa de la Victoria, como venía siendo habitual desde los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, mientras que el reverso presentaba una arista horizontal que dividía la medalla en dos partes: una superior con la inscripción «XXV Olimpiada Barcelona 1992» y una inferior con el emblema y los anillos olímpicos.Tanto las preseas como los diplomas olímpicos corrieron a cargo de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, sin coste alguno para la organización.
Un total de sesenta y cuatro países obtuvieron medalla en estos Juegos Olímpicos. El más laureado fue el Equipo Unificado con 112 metales (45 oros), seguido por Estados Unidos con 108 (37 oros). Alemania obtuvo menos triunfos unificada que por separado, pero consolidó la tercera plaza con 82 metales (33 oros). La República Popular China duplicó su palmarés hasta las 54 medallas, y el regreso de Cuba a los JJ. OO. se tradujo en 31 preseas, su mejor participación hasta entonces.
En lo que respecta al país organizador, España consiguió 22 medallas (13 oros) para colocarse en sexta posición. Hasta entonces su mayor éxito en unos JJ. OO. habían sido seis preseas en Moscú 1980, una edición marcada por el boicot estadounidense. Para firmar un buen papel como anfitriones, el COE había impulsado centros de alto rendimiento y un plan de profesionalización, el Programa ADO, que desde entonces ha permitido a los deportistas españoles entrenarse a tiempo completo.
Entre los países que aparecieron por primera vez en el medallero se encuentran Catar (atletismo), Eslovenia (remo), Israel (judo), Lituania (atletismo y baloncesto), Malasia (bádminton) y Namibia (atletismo). Además, hubo tres atletas —todos yugoslavos— que ganaron medalla como Participantes Independientes, algo que no había sucedido antes.

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